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Vivencias, amaneceres, despertares y realidades

Vivencias, amaneceres, despertares y realidades

Un poemario amoroso que profundiza e incide en el lenguaje tierno y sensible del hombre hacia la mujer.

            Las lágrimas se deslizaron por mi rostro después de haberlas retenido en mi ser un caparazón de dolor, soledad y resistencia. Hacía tantos años que no lloraba… Mi infancia estaba helada. Los oídos se llenaban de todo tipo de sensaciones y los ojos estaban obligados a aprender a leer. Lloré en una ocasión porque se tiró todo mi pasado, mi identidad, a una mar de recuerdos inútiles. No creo que sea nada bueno estarse toda una vida sin llorar. Tampoco debe de serlo convertir la vida en un océano donde no haya animales marinos, peces, ni plantas acuáticas  Todos tenemos corazón, aunque esté escondido bajo plataformas metálicas, encerrado bajo los códigos secretos más infranqueables Las lágrimas vienen del corazón, mas también la risa y los deseos de contemplar un mundo bello. Sensible es también quien vive el sentimiento como una fuente inagotable de placer, el placer que provoca hacer el bien a los demás, ayudarlos y ayudarse a uno mismo, hacer el bien a uno mismo . Gozar. Una vez escribí en un cuaderno de notas la palabra “implacer”, miré en el diccionario y vi que no estaba.

             Baño de olor, de espuma. De repente, una tibia sensación de bienestar se instala en lo más profundo de la psiquis, aunque conozcamos después nuevamente la desesperación. Es la fuerza del amor. El amor es muy capaz de vencer a la crueldad y reconforta a sus víctimas hasta sanarlas por completo. Las heridas que produce la crueldad también las sana el amor; otra cosa son las cicatrices. En el amor participan cuatro entes: dos cuerpos y dos almas; de las bocas, de donde vienen los besos, no se sabe muy bien si pertenecen al cuerpo al alma o, quizás, en el beso, forman un nuevo ente, con lo que tenemos un sexteto. Está claro que todos los indicios apuntan a que el amor es algo que se comparte. Quizás, es un recuerdo lo que le motiva; quizás, es el recuerdo del amor de …¡ah!, pero es que entonces no se está solo, y se comparte.

Alberto Ibarrola Oyón

Entrevista sobre esta publicación

Vivencias. El Corte Inglés. 

Reseña. Comparte en positivo. 

 

 

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